¿Cuándo se siente un profesor universitario más orgulloso de sus alumnos?

reportaje

En mi caso, durante el curso, mis fuerzas e ilusiones se van mermando con el paso de los meses. Comienzo con mucha ilusión por enseñar pero con el tiempo, y tras comprobar el relativo poco interés de muchos alumnos por aprender, la desidia me comienza a invadir. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos por mantenerme interesado, ya que es la única forma de interesar a los demás.

Sin embargo, según los alumnos van pasando los diferentes cursos, las cosas cambian. Tu relación con ellos cambia y comienzas a establecer una relación más madura y profesional. Esto es porque los intereses de los alumnos y los tuyos coinciden, y porque los alumnos ven que, de cara a su desarrollo profesional, necesitan aprender lo que tú sabes.

El momento en el que más orgullo se siente, y por el que merece la pena sacrificarse durante  los primeros años de carrera, lidiando con gente con poco nivel académico y a veces hasta humano, es cuando te llama un antiguo alumno y te pide una entrevista para publicar un reportaje en su periódico. Entonces quedas con él de igual a igual y disfrutas de recoger lo sembrado.

En esta caso una antigua alumna me llamó para que hiciera unas declaraciones para su reportaje, porque necesitaba la opinión de un experto. ¡Y se acuerda de mí!

Entonces piensas. Mi labor docente de verdad sirve para algo y para alguien.

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Un pensamiento en “¿Cuándo se siente un profesor universitario más orgulloso de sus alumnos?

  1. ¿Tus mayores nunca te han dicho eso de “te cambiaría la edad, sabiendo lo que sé”?
    No a todos nos gustan las mismas cosas, ni tenemos los mismos intereses. Es más, nuestros intereses pueden cambiar a lo largo de nuestra vida, en función de un montón de circunstancias.
    Por otro lado, a todos nos gusta que nos escuchen, que muestren interés por lo que hacemos, incluso que estén de acuerdo con nuestras opinione, porque eso nos hace sentirnos integrados (y hablo de muchos aspectos de nuestra vida). El hecho de que tus alumnos, en general (porque hablas en términos generales y me da la sensación de que es una afirmación que no se corresponde fielmente con la realidad), no muestren interés por lo que tú les cuentas (y puede ser que no muestren interés de la manera en que a ti te gustaría), no tiene porqué desanimarte. Verás, no es el hecho el que te provoca la emoción, sino lo que tú percibes que el hecho es. De la misma manera que los agentes externos no provocan tus emociones, tú tampoco puees provocar emociones en los demás (esto es, el interés en tus alumnos).
    Lo que yo me plantearía en tu lugar sería: ¿me gusta enseñar?, ¿considero interesante lo que cuento?, ¿pongo mi empeño en hacerlo lo mejor posible?. Supongo que la respuesta a las tres preguntas es SÏ, si este es tu objetivo siempre lo conseguirás. Si te planteas que tu trabajo tiene que cumplir la meta de que tus alumnos se entusiasmen, que aprueben y que encima aprendan…nunca llegarás a conseguirlo (porque nadie puede controlar la voluntad de otro, si ese otro no se deja). Y mucho menos si lo que pretendes es que tus alumnos te den en la vena del gusto, tal y como a ti te gustaría.
    Por tanto, no te desanimes, ocupa tu tiempo en ello, procura hacerlo lo mejor posible y, si ellos no se interesan o no aprenden…al fin y al cabo será su problema, no el tuyo.

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